El Reglamento (CE) nº 178/2002 es la piedra angular de la seguridad alimentaria en la Unión Europea. Establece la obligación legal de que todas las empresas de la cadena alimentaria puedan identificar de dónde vienen sus productos y a quién se han entregado.
Se define como la capacidad de encontrar y seguir el rastro de un alimento, un pienso o un ingrediente a través de todas las etapas de producción, transformación y distribución.
Para cumplir con una inspección de sanidad en España, su sistema debe cubrir tres frentes:
Es el registro de qué productos entran en su empresa y quién es el proveedor responsable.
Qué registrar: Nombre del proveedor, tipo de producto, número de lote y fecha de recepción.
Es lo que ocurre con el producto dentro de su instalación. Cómo se mezclan los ingredientes o cómo se dividen los lotes originales.
Clave: Es el punto donde más errores cometen las empresas y donde un buen software de gestión marca la diferencia.
Saber exactamente a quién se ha entregado cada lote de producto terminado.
Nota importante: No es obligatorio registrar al consumidor final (comercio al por menor), pero sí a los clientes profesionales o distribuidores.
Más allá de evitar sanciones económicas, un sistema de trazabilidad eficiente permite realizar un "Recall" o retirada de producto de forma quirúrgica. Si hay un problema sanitario, solo retirará el lote afectado en lugar de toda su producción, ahorrando miles de euros.