Para garantizar la trazabilidad de un producto, el entorno donde se manipula debe estar libre de contaminantes. No basta con que "parezca" limpio; debe estar higienizado.
Mucha gente confunde estos términos, pero en seguridad alimentaria son procesos distintos:
Limpieza: Eliminación de suciedad visible (restos de comida, grasa, polvo) mediante agua y detergentes.
Desinfección: Reducción de microorganismos a un nivel seguro mediante productos químicos (desinfectantes) o calor.
Regla de oro: No se puede desinfectar una superficie que no ha sido limpiada previamente. La suciedad "protege" a las bacterias.
Para que tu plan de L+D sea válido ante una inspección, cada tarea debe responder a estas preguntas:
¿Qué se limpia? (Ej: Mesas de corte, cámaras frigoríficas, suelos).
¿Cuándo? (Ej: Diariamente, semanalmente, después de cada uso).
¿Con qué? (Indicar el producto específico y la dosis/dilución).
¿Quién? (Nombre del responsable de realizar la tarea y de quien la supervisa).
Es obligatorio guardar las fichas de los productos químicos utilizados. Deben ser productos autorizados para uso en industria alimentaria (con su número de registro correspondiente).
Asegúrate de que tu hoja de control diaria incluye:
[ ] Fecha.
[ ] Firma del operario.
[ ] Verificación visual del responsable (el "visto bueno").
[ ] Acciones correctoras si algo no estaba bien limpio.